Se dice que Pedro Linares, cartonero de la ciudad de México, enfermó a los 30 años y quedó inconsciente. Mientras estaba inmerso en su profundo sueño, se le aparecían seres fantásticos, animales imaginarios, como leones con cabeza de perro, gallos con cuernos de toro… Todas las criaturas gritaban una palabra: “¡Alebrijes!”. Cuando despertó de su estado de inconsciencia, Pedro recordó su sueño y dio nombre y vida a sus criaturas oníricas a través de la cartonería o cartapesta, técnica artesanal y arte popular mexicano.
El alebrije está hecho a mano y el más habitual tiene una estructura de alambre, recubierta de papel modelado, principalmente cartón o periódico. Su tacto es similar al del cartón piedra y sus formas, extravagantes. También puedes encontrar alebrijes elaborados con otros materiales y técnicas, como algunos de los que te mostramos en las imágenes, tallados a mano en madera de copal. Su apariencia es vitalista, y se suelen emplear colores primarios: el azul, que evoca armonía, el verde, con sus connotaciones salvajes, el rojo, con un significado pasional, y el amarillo, como símbolo de la creatividad y la luz. ¡Aunque el abanico cromático es enorme! Naranja, violeta, fucsia… No es una criatura real: todos los matices, motivos y formas son posibles.
En Artesanum disponemos de una gran colección de alebrijes, esencia de la cultura popular mexicana junto a otras figuras de cartón como los judas, diablitos, piñatas, catrinas o calaveras.
Aquí tienes una muestra de estas entrañables criaturas ilógicas, que ahora, además de soñarlas, puedes utilizar para decorar tu mundo, un universo de ensueño…


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