Monísimos amigurumis
Si alguien tiene vocación artesana, es ella. No ha parado desde que, a los dos años, los Reyes Magos le trajeron unas tijeras amarillas. Armada con tan singular utensilio, nuestra artesana de hoy se inició en el laborioso arte de crear artesanía.
Como tantos otros, Chari (Rosario), descubrió los amigurumi gracias a internet hace ya medio año. Para los que todavía no saben lo que es un amigrumi, ahí va la definición que Chari hace de esta técnica artesana:
“La palabra amigurumi significa en japonés peluche tejido, y es el arte de confeccionar peluches con lana y a base de crochet o ganchillo. El amigurumi se teje en espiral, luego se rellenan todas las piezas, se unen y con fieltro o otros materiales se da forma a la cara, los ojos y hocicos.”
La diferencia entre los amigrumi de Chari y los miles que se muestran hoy en día por internet es el cariño, la ternura y la minuciosidad con la que están hechos. Otro factor que hace diferentes los de Chari son los complementos, diferentes para cada osito y creados por ella misma.
A esta jovencísima artesana (21 años) le sobran las anécdotas. Cada uno de sus ositos tiene una diferente detrás. Nos llamó la atención la de los huevos:

“Aunque parezcan algo estrambóticos, la idea surgió por una conversación con un amgio y una amiga en un bar. El muchacho me estaba contando que le gustaban los huevos duros, que también le hacía gracia un huevo cuando se cascaba y paranoias así. Desde luego, cuando llegué a mi casa lo tuve claro: había que hacer media docena de huevos con caras y uno roto, por supuesto. ¡Y así fue!”
Para Chari, la artesanía es una forma de escapar de la rutina de la vida diaria. Y es que la artesanía le permite: “Decidir el trabajo que quiero hacer, diseñarlo, crearlo, tener libertad para imaginar cualquier cosa y luego realizarla.”
¡Feliz 2008 de parte de todo el equipo de artesanum!






