Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?

Miguel Hernández

Y aunque Ronda queda a algunos quilómetros de Jaén, Chico Andrades busca sin cesar en las raíces de los olivos. Inspirándose en las formas naturales de la madera, reproduce caras que van desde la caricatura burlona a los surcos en los rostros de los ancianos.

Como él dice: “ataco las raíces directamente, buscando los personajes que se encuentran en su interior”.

Chico Andrades comenzó a tallar madera de la mano del escultor gallego Ricardo Dávila, en la antigua escuela de talla de Parauta, en Málaga. 

Mezcla de naturaleza y artesanía, en su trabajo juega a transformar la madera caprichosa en auténticas esculturas, que luego expone en su taller del encantador pueblo malagueño de Ronda.

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