Cuando tenía 14 años vivía en São Paulo, y fue entonces cuando confeccionó y vendió su primera producción de animales de peluche.

Perfeccionó la técnica a lo largo del tiempo formándose en el área de la confección de muñecas, y hoy es la propia Claudia Maria Brusarosco quien da las clases en su taller de Caldas Novas, Goiás.
La tela es su materia prima, le gustan por igual todos los colores, y siempre busca la perfección. Es su capricho.
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