Paseo entre tejas pintadas
¡De tiendas con Alex!
Por aquí el tiempo anda un poco loco, y entre el frío y el calor ayer por la tarde decidí irme de compras por artesanum. Pero resulta que me equivoqué y fui a dar a la Ciudad de las Tejas. Y dirás… ¿qué demonios es la Ciudad de las Tejas?
Al principio creí que sólo eran un montón de piezas de cerámica mal amontonadas. Habría pasado de largo sin ni siquiera fijarme si algo no me hubiera llamado la atención. ¿Qué era esa personita que corría de una teja a otra?
La Ciudad de las Tejas es tan pequeña como la gente que vive en ella. Sus casas no son casas si no tejas; y eso es porque un día sus minúsculos habitantes descubrieron que la medida de las tejas es ideal para ellos. Así que dejaron de construir casas y adaptaron las tejas a su gusto para poder vivir en ellas.
Cada casa-teja era una auténtica obra de artesanía y hubo muchos que se destacaron por su habilidad a la hora de decorar las tejas, Graciela Cobas y Guerra Ferreiro fueron dos de las artesanas más alabadas. Los habitantes de la Ciudad de las Tejas acudían a ellas para que decoraran sus tejas.
Los más clásicos eligieron tejas viejas, de las llamadas romanas, cubiertas de líquen verde, amarillo y blanco. Abrieron ventanas cuadradas y pusieron macetas en los alféizares de las ventanas. Otros eligieron tejas nuevas. Las pintaron de alegres colores y escribieron sobre sus puertas el número y el nombre de la calle.
Hubo quien, amante de la soledad, alzó un faro blanco a las orillas del mar para orientar a los barquitos que gustaban de fondear en las aguas claras de la playa de la Ciudad de las Tejas.
Ahí fue donde acabó mi paseo: gozando de la agradable temperatura (por entonces ya hacía calor) y mirando como la luz del faro giraba y giraba sin parar. El vaivén del foco terminó por amodorrarme y en pocos minutos me submergí en un sueño profundo del que desperté tiritando de frío y con un costipado terrible: el tiempo haía vuelto a cambiar.









¡¡Bueno, que sorpresa!! Siempre buscando en la red nuevos modelos de tejas me he encontrado con este paseo por la Ciudad de las Tejas. ¡¡ Me ha encantado!! ¡Cuánta imaginación y bello romanticismo para mostrar las tejas!!
FELICITACIONES!! Estoy orgullosa de que mis tejas participen de tan bello relato. Gracias.