Circo de papel y cartapesta
Hoy no voy de paseo. Me dirijo directamente a la tienda de Opa! Hace unos días que de su tienda salen ritos, mugidos, risas, chillidos, exclamaciones y música alocada. “Decididamente, tengo que descubrir de qué se trata”, me digo.
Entro y, para mi sorpresa, ¡estoy en el circo! Por todos lados hay payasos, equilibristas, elefantes, acróbatas… Hablan y gritan, todos a la vez. Se mueven sin parar y hasta tengo que agachar la cabeza para no chocar con un trapecista que se balancea velozmente. Mari y Juan, los responsables de este brillante circo, se me acercan y, como si la situación fuera la más normal del mundo, me preguntan qué quiero.
Les pregunto de dónde salen todos estos seres maravillosos y, sin dudarlo, me responden que los hacen ellos.
¿Porqué?
“Nosotros nos divertimos mucho haciendo nuestras piezas, y realmente creemos importante que eso sea lo que llega al público. Cuando alguien sonríe delante de nuestros productos, sabemos que el mensaje llegó con éxito”
¿Y, este estilo tan característico, cómo lo definís y a quien va dirigido?
“Si bien el uso de colores saturados les da una primera lectura infantil, nuestras piezas llegan también a los adultos, en algunos casos por nostalgia, recordando juguetes de la infancia, en otros por utilidad, etc. Nuestra artesanía se enmarca en lo que se define actualmente como “artesanía urbana”, y nuestro público es ése, pero hay una intención de llegar a los niños.”
Y como siempre soy yo quien cuenta las historias, hoy decido cambiar y les pido a Juan y a Mari que me cuenten una ellos. Es ésta:
Una historia divertida que viene ahora a la mente es la gracia que nos causó el hacer la primera bailarina a manivela (que gira al ser accionada), pues para hacer ese pequeño juguete de papel, esa artesanía hecha a mano, destruimos completamente una vieja lectora de CD Rom, sólamente para obtener dos diminutos engranajes. Una especie de metáfora que sugiere varias lecturas posibles ¿no?






