La artesanía de la expresión
Su obra es llamativa, atrevida y extravagante. Tiene una bellísima colección de abanicos de madera y tela pintada, aunque quizás lo que más llama la atención es la gran cantidad de pendientes, colgantes y broches de pasta modelada en formas imposibles y pintada en colores originales. Otras historias es la tienda de Elena Núñez, artesana sevillana. A continuación, algunos fragmentos de la entrevista que nos ha ayudado a entender mejor su trabajo:
¿Qué sientes cuando creas una pieza de artesanía?
Siempre he tenido la necesidad de hacer cosas, ya sean objetos, bisutería, dibujar, pintar… Todo ese mundo creativo que me ayuda a evadirme y que provoca esa dualidad extraña de sufrir porque quieres conseguir lo que ves en tu cabeza, y esforzarte en llevar a cabo lo que esa imagen mental conlleva.
¿Qué te empujó a dedicarte a la artesanía?
En esencia hago artesanía porque hacer cosas es mi forma de vida. Es una necesidad vital que hace que pueda expresarme de una forma libre, y esto es quizás lo que más me gusta: la sensación de libertad y evasión que provoca el fabricar cosas con tus manos.
¿Qué pasos sigues cuando creas una nueva pieza?
Mi proceso de creación siempre empieza por una imagen mental que se desgrana hasta llegar a construirla de una forma física: primero sobre papel y después en tres dimensiones.
Para moldear las piezas uso las manos, palillos de moldeo y herramientas propias que he ido fabricando para obtener lo que necesito.
Una vez cocidas las piezas, llega el momento de pintar. Cada pieza pide un tono, un color o una sombra. Es importante aplicar la pintura y el color correcto, ya sea en acrílicos, óleos o metalizados.
Después de este momento llega la paz. Está hecho. Bueno o malo, ya existe. Sólo hay que pasar a la siguiente pieza.












